CRÓNICA – AMARAL / GIRA “NOCTURNAL” / COLISEUM (A CORUÑA)

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Poco a poco vamos formando la BSO que compone nuestra vida. Cada etapa de nuestra vida se va formando por diferentes canciones que, posteriormente, al escucharlas nos traen miles de sensaciones. Amaral es uno de esos grupos que formará parte siempre de nuestras vidas, disco tras disco.

El grupo zaragozano comenzó su concierto tras sonar una intro de una canción mítica de la Velvet Underground, “All Tomorrow’s Parties”. El Coliseum entero comenzó a aplaudir deseando ya escuchar al dúo y a la banda que los acompañaba: Ricardo Esteban al bajo, Toni Toledo a la batería y Tomás Virgós a los teclados.

Daba comienzo una noche mágica con la canción “Unas veces se gana y otras se pierde” de su último disco Nocturnal. Una escenografía preciosa acompañaba a una canción que nos cautivaba. Acompañados por un faro tras que la luna se convirtiera en llena recorrimos el mundo de está melodía.

“Somos demasiados y no podrán pasar

por encima de los años que tuvimos que callar,

por los libros prohibidos y las entradas secretas.”

“Revolución”, un himno para muchos, llegó para que todo el Coliseum se rindiera a Juan y Eva. Seguimos con “Kamikaze” porque todos queremos saber si “estás conmigo o contra mí” y nunca mejor para seguir gritando contra todas las injusticias y como bien canta Eva, “estas ganas de vivir no caben en una canción”. Y para continuar, “Salir corriendo” porque a veces es lo que más desearíamos sobre todo cuando lo pasamos mal. Amaral podría ser la BSO de cualquiera de nosotros, a que sí? El bolo continuó con una canción de su primer álbum, “No sé que hacer con mi vida”.

“Nocturnal” nos llevó aún mundo lleno de estrellas. Todos los músicos parecían flotando en el universo. La noche era un refugio. Eva resplandecía, no solo por su vestido de lentejuelas sino, por la magia de su voz, la magia de la canción y la magia del escenario. Este halo que nos envolvía continuó con “Lo que nos mantiene unidos”. La luna de la escenografía proyectaba diferentes imágenes según la canción y nos metía más de lleno en cada melodía, en cada letra, en cada acorde que tanto disfrutaban encima del escenario. Creaban su propio universo con las luces, las imágenes, sus canciones y sus propios cuerpos.

Sonaba “Días de verano”. Miradas entre el público. Gritos de júbilo. Otro himno para muchos asistentes. Una canción que todos hemos cantado en algún momento de nuestras vidas y que el público no pudo evitar hacerle los coros a Eva.
Los buenos momentos queremos guardarlos para poder revivirlos cada vez que queramos. Nos gustaría poder tenerlos en una cajita que abrir cuando necesitemos un empujón de fuerza, así presentaba Eva “500 vidas”.

“Quiero capturar este momento
Y convertirlo en un segundo eterno.
Quiero recurrir a su recuerdo
Cuando me amenacen malos tiempos”

Después de esta hermosa canción, Eva tocó el theremín para dar paso a “Estrella de mar”. Las imágenes de océanos y animales marinos nos llevaban a lo más profundo de las aguas marinas.

Una canción un poco más sombría sonaba, “Noche de cuchillos” pero la luz llegó para que el público coreara una de las canciones más emblemáticas del grupo, “Cómo hablar”. Nadie podía quedarse sin cantar esta canción. Un beso fugaz, un abrazo durante toda la canción…
Seguimos con “La ciudad maldita”, “Hoy es el principio del final” y “Marta, Sebas, Guille y los demás”. Me gustaría hacer un matiz. Soy muy así. Además, la crónica es mía. Estas canciones al escucharlas, y otras del concierto, me llevaron a recuerdos bonitos y, a la vez, amargos. Que vinieron a mí miles de sensaciones y emociones. Que esto es una de las cosas más bonitas que tiene la música, ser capaz de aflorar tristeza, alegría y cosas inexplicables.

Sonaba “Chatarra” antes de dar paso a “Hacia lo salvaje”. Todos y todas deberíamos escuchar esta canción cuando nos sintiéramos sin fuerzas de conseguir nuestros sueños por culpa de que algunas personas no creen en nosotros. Una canción con una fuerza desgarradora.

Tras esta canción vino el vis a vis. A la vuelta Juan Aguirre anunciaba una sorpresa. Carlos Núñez acompañado de Suso Núñez y Pancho Álvarez interpretaron el tema “Niebla” con los zaragozanos. El Coliseum entero estaba boquiabierto. Por último, Carlos Núñez cogió la gaita para despedir esta grata sorpresa con toques celtas. Todo el público se rendió a los piés de los músicos que estaban ese escenario mágico.

Las ganas de más estaban presentes entre todos nosotros, “Moriría por vos” y “Como Nicolas Cage” dieron paso a “En el tiempo equivocado”. La voz de Eva nos dejaba con los pelos de punta pero en esta canción nos dejó claro el potencial de sus cuerdas vocales.
Casi para acabar sonaron “Llévame muy lejos” y “Sin ti no soy nada”. Nadie quería que terminar esa noche. Queríamos que durara eternamente. Pero tenía que pasar y tras dos horas de bolo había que decirse un ‘hasta luego’.

“Nadie nos recordará” cerró este precioso espectáculo. Creo que llegamos a viajar, y a volar… Amaral demostró energía, fuerza, libertad, espíritu… Demostró que tiene grandes músicos y grandes personas detrás. Eva leyó una gran lista en donde daba las gracias a todo el equipo. Destacable y mencionable porque un concierto está compuesto por más gente que solo los artistas. Juan y Eva demostraron ser algo más que músicos y artistas, personas que les apasiona lo que hacen y que agradecen todo el trabajo en conjunto que hay para que todo se haga. Por eso, hoy os agradezco a vosotros las maravillosas canciones que hacéis y todo el sentimiento que ponéis en ellas. Agradeceros que os habrías a vuestro público en cada melodía. Gracias porque demostrasteis amor por vuestra profesión.

 

Fotógrafa/Redactora: Olalla Cado

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Crónicas
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