CRÓNICA – CIRQUE DU SOLEIL / TOUR “VAREKAI” / COLISEUM (A CORUÑA)

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22 de Diciembre de 2015, uno de los mayores espectáculos del mundo, El Cirque du Soleil va representar Varekai en el Coliseum de A Coruña. Un show acrobático al espíritu nómada.
La trama está basada en el mito griego de Ícaro, al que se le derriten sus alas después de volar demasiado cerca del sol. En lugar de ahogarse en el mar, en Varekai, Icarus aterriza en las tierras de un frondoso bosque, en el que las criaturas le enseñarán a volar de nuevo. Para representar este mito el circo se basa en las representaciones oníricas y metafóricas.

Para llamar la atención del público el show comienza con el desfile de los músicos, en el que apreciamos vestimentas y caracterizaciones muy elaboradas y fantásticas, que nos recuerdan a duendes, hadas y todo tipo de seres mágicos.

Lo siguiente que podemos ver es la caída de Ícaro representada por el acróbata puertorriqueño Fernando Miro. Desde una trampilla superior cae el protagonista vestido de blanco y portando unas grandes alas. Una luz dura acompaña en todo momento la caída del protagonista haciendo que el público se fije en todos sus movimientos.

Después de la espectacular caída de Ícaro podemos ver un grupo de seres que hacen unas volteretas sincronizadas, todos los protagonistas de esta escena son de origen japonés. Dejan al público boquiabierto después de su magnífica puesta en escena. Su vestuario colorido y llamativo nos envuelve aún más en el mundo fantástico.

Otro ser sale de entre las sombras para hacer un espectáculo de bastones. Arisa Tanaka de Japón vestida de azul y verde recuerda a un hada de los bosques con un don maravilloso, hacer malabarismos con bastones.

De lo alto como un sol aparece Kerren McKeeman de EE.UU. que demuestra su habilidad con el trapecio, haciendo piruetas imposibles colgándose del cuello, piernas y brazos. Un espectáculo visual fantástico y de mucho trabajo por parte de quien lo realiza.

Los payasos Steven y Emily, aparecen para animar al público sobre todo a los más pequeños haciendo trucos y bromas que hacen reír al público. Acto seguido podemos ver la danza gregoriana. Representada por 3 bailarines gregorianos. En ella podemos apreciar saltos y volteretas en el aire casi imposibles, todo esto formando una coreografía perfecta y con una sincronización espectacular de los movimientos.

Después de un descanso de aproximadamente 20 minutos en el que la mayoría del público aprovechó para estirar las piernas volvimos a nuestros asientos para disfrutar de otra hora de espectáculo.

Retornamos al mundo mágico de Varekai, esta vez a través de un número que evoca el agua, en el que participa la única artista española del show, Jessica Heredia. Los personajes patinan sobre una superficie deslizante y con sus piruetas crean la ilusión de flotar en el agua.

El humor tiene un papel muy importante, dos modernos “payasos” ponen una nota relajada y apta para todos los públicos que hizo que el Coliseum se llenara de risas y silbidos. En este caso, un cantante entona una canción francesa mientras su compañera le boicotea la actuación manipulando las luces dejándolo a oscuras y haciendo que persiga el haz de luz por todo el recinto.

Una de las cosas que más llama la atención a los que acudimos por primera vez a un espectáculo del Cirque du Soleil es que muchos de los números aparecen de la nada, descendiendo los personajes del techo, apareciendo a través de trampillas en el suelo o bajando escaleras camufladas en la escenografía, envolviéndonos en una atmósfera onírica en la que todo parece posible.

Aparte de Ícaro, protagonista de la historia, otro dos personajes tienen peso en esta historia, llamados “The Guide” y “The Skywatcher”, antagónicos entre si, representando uno la naturaleza y la alegría y el otro, vestido de riguroso negro y tocado por un sombrero con bombilla, mucho más inquietante. Los dos son testigos y partícipes en todo momento de la evolución de Ícaro, jugando con sus grandes alas blancas, símbolo de la fuerza perdida.

Podríamos decir que en Varekai guardan un as en la manga para el final. Ícaro se enamora de una de las misteriosas criaturas y festejan este amor con una original boda, en el que el número de los columpios rusos es el protagonista. Unos seres fantásticos, vestidos de rojo, emulan los fuegos artificiales que coronan el enlace, saltan hasta caer sobre telas e incluso hacen complicadas volteretas volando de una estructura a otra, arrancando los aplausos y ovaciones del público.

Ver al Cirque du Soleil es una experiencia única, un goce para los sentidos, desde la música en directo hasta la increíble visión de sus artistas “voladores”, desde luego un gran regalo de navidad y la mejor manera de acabar el año.

 

Fotógrafas: Anuska Trastoy & Gloria López

Redactoras: Anuska Trastoy & Gloria López

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Crónicas
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