CRÓNICA – FIRA DE XATIVA 2017(XÀTIVA – C.VALENCIANA)

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Todavía no eran las nueve y media, pero centenares de personas aguardaban impacientes a las puertas del campo de fútbol la Murta, en Xàtiva. La cola envolvía el estadio que poco a poco, conforme avanzaban los minutos, se iba llenando. Allá donde ponías la vista, podías encontrar camisetas de las bandas que tenían cita esa noche del 17 de agosto: Tremenda Jauría, Txarango y Aspencat.

El grupo madrileño de reggae feminista Tremenda Jauría fue el encargado de caldear el ambiente. Subieron al escenario e hicieron perrear al público al estilo del reggaetón, demostrando que no existen los géneros musicales machistas, sino las letras machistas. Por eso mismo se declaran contra esas campañas de desprestigio del reggaetón o el dembow pues, según sus componentes, “en el fondo esconden un sesgo racista y clasista”. Tras un primer concierto agotador, terminaban lanzándose a los brazos del público para poner punto y final a su gira.

El calor al más puro estilo agosteño de ese día no frenó los ánimos ni quitó las ganas de bailar a los setabenses. Los focos de la Murta se apagaron, y el color azul y el cartel de Txarango se hicieron dueños del escenario. Entonces, la música comenzó a sonar dándonos la bienvenida a El Cor de la Terra, que es el título del último álbum de los catalanes. Nada más comenzar el concierto, el vocalista Alguer Miquel, todavía conmocionado, condenó el atentado que había tenido lugar unas horas antes en Barcelona y aprovechó para reivindicar la lucha contra la intolerancia. Reconocía que era una noche difícil al estar lejos de casa, pero que el miedo no tiene que poder con nosotros. Y es que además, el grupo está muy comprometido con la lucha social, tanto que cada uno de los catorce temas que componen el último disco está relacionado con un colectivo diferente, a quienes entregan el 50% de los derechos de la canción correspondiente.

El espectáculo continuó entre saltos y bailes. Los artistas realizaban las coreografías más vistosas sobre el escenario. Las canciones más antiguas se hacían hueco entre las más nuevas, y las ganas de pasarlo bien no cesaron entre los asistentes. Miles de manos se alzaban al compás de la música y todas las miradas estaban puestas en el escenario, que estaba repleto de músicos que demostraron ser auténticos virtuosos. Hasta el teclista, Sergi Carbonell se atrevió a acercarse al micrófono para cantar alguna estrofa del tema Terra Endins. Un momento mágico.

Una de las canciones más especiales en los conciertos de Txarango viene de la mano del álbum Benvinguts al llarg viatge, esta es Quan tot s’enlaira, en la que los músicos se sientan a pie del escenario y tocan una versión acústica del tema. Sumó emoción a la velada que fuera el cumpleaños de uno de los técnicos del grupo, por lo que pidieron a los asistentes que abrieran un camino desde la mesa de sonido hasta el escenario para que el cumpleañero pudiera soplar la vela de su tarta, que estaba al otro lado de la valla.
Con los cuerpos bañados en sudor, las gargantas doloridas y los pies con ganas de seguir saltando, el espectáculo llegó a su fin con el sonido de Compta amb mí, dejando paso a los anfitriones de la velada, Aspencat.

Los valencianos comenzaron el año con una noticia algo amarga para sus seguidores, la gira de este año supondrá un parón indefinido en la historia del grupo. Pero es que tras 11 años de trayectoria frenética y 6 discos, los componentes de Aspencat necesitaban un respiro. La Història és nostra… per sempre! es el título que lleva esta gira despedida, y que está procurando pisar la mayor cantidad de escenarios posibles.

El concierto se abría con un breve mix de sus temas más conocidos, así el público se preparaba para lo que se avecinaba, y sin previo aviso comenzaba a sonar con una fuerza espectacular Música naix de la ràbia. El reggae, el dancehall y el dubstep (más recientemente) se fusionan en los discos de Aspencat de forma tan natural que parece que han creado un nuevo género que buscaba su sitio. Por eso mismo, los de Valencia destacan por cuidar al milímetro el sonido de sus temas, donde además del carisma de las voces, la potencia de sus vientos o la magnífica sección ritmica, podemos disfrutar con las intervenciones del laúd, el acordeón o incluso de la cuerda frotada.  Avanzaba el concierto y sonaban Escriurem mil batalles, Vull brindar o Serem un cicló. El estadio al completo parecía haber estudiado sus letras al dedillo y rugía en los estribillos, dejando hueco también para formar unos cuantos pogos.

Pero el grupo no sólo se preocupa por lo musical, sino que es sabido que sus canciones cuentan con una profunda critica al sistema actual. Crítica a la monarquía, al capitalismo, a la precariedad laboral, al fascismo o al machismo, con un tema que también sonaba en Xàtiva dedicado a todas las mujeres, Trenca els miralls.

Se acercaba el final de la noche y le tocaba el turno a la esperada Som moviment, que estrenaba videoclip en marzo con rostros como el de Ester Quintana, Diego Cañamero y Enric Durán. El mensaje de lucha se apoderaba del escenario, e incluso alguna llamarada de fuego surgía del suelo del mismo para envolver a los músicos. Espectáculo puro.

Aspencat se despedía con su ya emblemática Quan Caminàvem, un canto a su ciudad y homenaje a Estellés que suena como grito y llamada a la desobediencia, lanzando al aire los brazos de miles de personas.

Si algo queda claro es que vamos a echar de menos a Aspencat y que esperamos volverlos a ver pronto. El grupo se suma a esa generación de músicos de Valencia más reivindicativos que nos han dicho adiós recientemente (La Gossa Sorda, Obrint Pas, Los Chikos del Maíz…) pero pueden hacerlo orgullosos sabiendo que su música y sus mensajes serán recordados.

 

Fotografía & Crónica: Alicia Siquier y Ángela Martínez

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