CRÓNICA – SILOÉ / SALA KARMA (PONTEVEDRA)

4 meses hace escrito por

 

Viernes noche. Hacía frío fuera, pero dentro de la Sala Karma nos esperaba una noche llena de emociones para quien, como yo, estaba a punto de descubrir a un artista al que pocas veces había escuchado antes. Éramos pocos los que llenábamos la sala esta ocasión, pero nos bastábamos para acompañar a Fito en su recital acústico.

La música empezó a sonar y ya todos coreábamos sus canciones y lo acompañábamos con un silencio enmudecedor a la vez para poder escuchar con más atención su voz rota, pero en bajito todavía se escuchaban los coros de la gente.

Cada uno de los temas iba acompañado de algún comentario que a más de uno sacó un sonrisa. A nuestro anfitrión le encantó nuestra ciudad, en la que ya había estado fuera de lo que es su trabajo, por lo que no dejó pasar la ocasión de degustar algún que otro capricho de nuestra tierra y darse un paseito nada más llegar. Aunque como dijo en un momento dado, la lluvia le impidió llegar más allá de donde le hubiera gustado, pero que había disfrutado igual.

Quiso darlo todo para resarcirse de la inesperada noche que tuvo durante el concierto que ofreció el año pasado en Santiago a causa de una inesperada afonía que dejó a los allí presentes con ganas de más, pero a la vez contentos, ya que todo fue hacia adelante y con fuerza de todas formas. Y sin duda lo dió. Cada una de las canciones gustaba más que la anterior, y todos disfrutamos de una maravillosa actuación. Se nos hizo realmente corta, cosa que pasa cuando de verdad se está a gusto.

Tuvo tiempo a petición de una persona del público de hacer un guiño a sus compañeros de Supersubmarina, de los que nos regaló una preciosa canción, que cantada por él, sonaba tan bien como si la cantara el propio Chino en aquella sala. Entonces la emoción comenzó a fluir con más fuerza si cabía y ya nadie se pudo resistir  a cantar Eres, una canción que ya había interpretado en otras ocasiones pero que siempre es grato volver a escuchar de su boca.

Interpretó canciones conocidas por todos como El equilibrio es imposible de Los piratas o Que no de Xoel López, y otras que según iba comentando con el paso de la noche, fue rematando por el camino, por lo que pidió un apoyo especial y el cual recibió en forma de un gran y prolongado aplauso. Melódico y muy sentimental, fue consiguiendo que los sentimientos estuvieran a flor de piel a medida que pasaba el tiempo.

Dejó para el final uno de los grandes éxitos de este disco, La verdad, y a medida que iba dando las gracias a sus colaboradores de la noche, sonaba El poder, canción que ya todos al unísono cantamos, haciendo que el cierre de la actuación fuese casi lo mejor de la noche.
Dió las gracias a todos los que esa noche le habíamos acompañado, pero sin duda éramos nosotros los que teníamos que darle las gracias a él por el gratificante y especial concierto que nos había regalado. Estoy segura de que todos salimos del lugar con ganas de volver unas horas atrás y repetir todo lo sucedido allí dentro.

 

Fotografías: Maria Pol

Crónica: Ana Pol

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Crónicas
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