Experiencia Buena Calle en PortAmérica 2019

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    4 , 5 y 6 de julio. Fechas grabadas en la memoria de la naturaleza en la Carballeira de Caldas de Reis.

     

    El festival PortAmérica daba comienzo a una jornada musical, gastronómica y (ante todo) sostenible, hecho que no puede pasar desapercibido en épocas tan desafortunadas para nuestro planeta.

    El compromiso con la iniciativa “Una entrada, un árbol” se adquirió en las jornadas de Medio Ambiente de su edición 2017, y su objetivo es concienciar a la población de que cuando arde nuestro monte, también lo hace una parte de nosotros.

    El 20 de enero de 2019 más de 300 asistentes entre Portamericanos, vecinos de la zona y voluntarios se dieron cita en el monte Xiabre para realizar una plantación forestal de 2.500 árboles (abedules, robles, cerezos y castaños) en colaboración con Comunidad de Montes de Saiar, Concello de Caldas de Reis, Consellería do Medio Rural, Diputación de Pontevedra, Coca Cola, Estrella Galicia, Asoprovida, Autocares Benito Abalo y Hotel O Cruceiro.

    La plantación cumplió 3 objetivos: compensar las 13,74 toneladas de CO2 generadas por la celebración del festival en las ediciones de 2017-2018, ayudar a recuperar los terrenos quemados en los incendios de 2017 y realizar un cortafuegos con especies frondosas (abedules, robles, cerezos y castaños) que ayude a evitar la propagación del fuego.

     

     

    La gastronomía es una de las grandes protagonistas del festival: el ShowRocking Guía Repsol lo conformó un año más un grupo de chefs con amplia representación gallega y reconocido prestigio. Más de 30 Soles Guía Repsol que, comisionados por Pepe Solla (quien también hizo sus pinitos con la guitarra durante la jornada ShowRocking) , elaboraron las delicias del público, pinchos gourmet a precios

    populares​.

    El primer día arrancó con la potente presencia del grupo barcelonés Elefantes. Shuarma, su vocalista, presenció a un público entregado a través de sus gafas rosas al más puro estilo John Lennon. Un sentimiento de nostalgia inundó a generaciones pasadas y presentes, con temas tan míticos como Duele o Azul.

    En el mismo escenario (Rías Baixas), pero una hora más tarde, un cohete despegó hacia la estratosfera con la aparición de Zahara en escena. Ataviada en una estética color plata , la cantante demostró que no hace falta viajar al espacio para tocar las estrellas.

    Increíble la capacidad que tiene de transmitir cada una de las emociones encapsuladas en los temas presentes en su último disco, Astronauta (2019) Desde luego, podría decirse que Zahara es una mujer que representa la belleza de lo incomprensible, de aquello que nos da miedo admitir que vive dentro de nuestras almas, celebrando la alegría y el dolor con una gran sonrisa sobre el escenario. Eros y Thanatos, juntos en un único ser.

    Tras la gran carga emocional vivida en dicho escenario Combo Viramundo revolucionó a los ‘’portamericanos’’ con un gran repertorio de versiones, entre las que destacaron el mítico Perlas Ensangrentadas de Alaska y Dinarama y la salsa de El Día De Mi Suerte de Héctor Lavoe, en el escenario Xacobeo 21. Una actuación del conjunto formando por Xoel López y sus compañeros que creó una pista gigante de baile en plena carballeira.

    Rozalén, cabeza de cartel indiscutible, y su compañera Beatriz Romero, interpretando en lenguaje de signos, alzaron la voz del pueblo con canciones reivindicativas. La albasitense siempre ha defendido su postura: la mejor arma para ayudar al progreso de la sociedad es a través de las palabras. Un concierto de una hora y cuarto en la que no faltaron temas como Girasoles y Comiéndote A Besos.

    A la 1:30, la carballeira se llenó de flores hawaianas y sonidos tropicales. Carlos Sadness y sus músicos presentaron en directo su último trabajo, Diferentes Tipos de Luz (2018), ante un público soñador, impaciente y calurosamente emocionado.

    Los riffs de guitarra, acompañados del ukelele y las letras divertidas formaron un cóctel que, como mínimo, si pudiésemos beberlo, sería de piña colada o como bien dice Caloncho, quien colaboró con Sadness en el tema Amor Papaya, ‘’Hueles a tropical, pepino con chile y sal de mar’’.

     

     

    El 5 de julio se respiraba un ambiente relajado y preparado para una segunda ‘’ronda’’ de espectáculo.

    Santi Araújo presentó Catedral (2018), un EP formado por cinco canciones que entran en el género ‘’indie’’ de autor. Santi es una persona con una alta sensibilidad ante la vida, quienes le ven en directo empatizan con su mente, sus inquietudes y miedos ante el simple (pero complicado) hecho de estar vivo.

    Tras crisis de ansiedad y problemas de autoaceptación, el cantante creó, casi sin querer, Catedral.

    La música de Planeta Tierra se fundió con la naturaleza verde y frondosa del festival, creando una energía especial.

     

    Una de la visitas más esperadas del festival fue la de Amaia, conocida por ser ganadora de Operación Triunfo 2018. La ingenua y dulce niña de pelo rizado se convirtió en fuerza, pasión y delicadeza en un gran piano de cola decorado con flores. Relámpagocobró protagonismo como un estallido de confeti entre el público. Habrá que esperar a septiembre para tener en nuestras manos su primer disco, Pero No Pasa Nada.

    Tras el concierto de la pamplonesa, Monsieur Periné tocaron un repertorio repleto de ritmos jazzeros, poperos y hasta el swing estuvo presente.

    El grupo colombiano, junto a Andrés Calamaro, Mon Laferte, El Mató a un Policía Motorizado, Cuartero de Nos y Miss Bolivia, entre otros, fueron los responsables en esta edición de poner ‘’América’’ dentro del proyecto.

    PortAmérica , desde luego, no es un festival musical al uso. Es un nuevo modelo de festival que se distingue por ofrecer una propuesta musical que tiende lazos entre Europa y Latinoamérica y por una experiencia que aúna música, naturaleza y gastronomía gallega.

    Madness, gran protagonista de la segunda jornada junto a Amaia, actuaron ante un público expectante. La banda londinense originaria de Candem, llevó el ska a su máximo exponente, e hizo saltar hasta a los más rezagados con ritmos pegadizos, en los que el saxofón se alzaba a medida que el concierto iba subiendo en decibelios.

     

     

    Podría haber sido que en el tercer y último día del festival se respirara quizás un aire de cansancio después de los dos anteriores, que no fueron quedos precisamente, pero el público se presentó de nuevo en la carballeira con ganas de terminar por todo lo alto esta edición.

    Dicho sábado, cabe destacar la actuación que Depedro y su grupo ofrecieron, donde llevaron a los espectadores a su terreno y ellos mismos se bajaron del escenario durante la interpretación de la cumbia de El pescador donde todos bailamos y fluímos entre la naturaleza. Un concierto sublime y brillante, en el que nos habría gustado quedarnos a vivir.

    Al remate de los principales conciertos aún quedaban algunos con ganas de más, y menos mal que el festival contaba con la inconfundible presencia de la Duendeneta para continuar con los festejos hasta que el cuerpo aguantase.

    Algunos al camping, y otros regresaron a sus respectivas ciudades gracias al servicio de autobuses desde diferentes lugares de Galicia que un año más PortAmérica ofreció a los asistentes. Pero podemos hablar por todos, o por lo menos por la mayoría, y decir que ya estamos ansiosos de conocer detalles de la edición 2020, de la que ya se pueden adquirir los abonos “Creyente” AQUI.

    Hasta el año que viene PortAmérica, pero mientras que no deje de sonar la música.

    MÁS FOTOS: https://www.facebook.com/pg/BuenaCalle1/photos/?tab=album&album_id=1694162187393780

    Fotografía: María Pol
    Crónica: Carolina Brea y María Pol

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    Crónicas
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