BASANTA NOS SORPRENDE CON SU NOCHE DE RITUAL EN VIGO

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29 de diciembre de 2018. Último ritual del año. Última misa. Último recital de salmos. Se apagan las luces, se encienden las velas y el olor del incienso inunda el ambiente. De entre el humo, rodeados de un halo de espiritualidad y misterio emergen Sol, Tierra, Azufre, Sal y La Santa. En un abrir y cerrar de ojos, un grupo de cinco almas enmascaradas toman el escenario y abren con un potente Karma lo que sería un compendio de temas propios y versiones que dejarían sorprendido a más de uno.

Este es el privilegio del que pudo disfrutar el público vigués en la sala Master Club este pasado sábado, en el concierto de la autoproclamada legión, Basanta. Con un directo sorprendentemente trabajado y llevadero, los vigueses hicieron gala de un despliegue de medios bastante considerable (teniendo en cuenta el espacio físico del que dispone la Master). Dejando para más adelante la parte musical, cabe recalcar antes de nada que un buen directo no debe basarse solo en una buena performance musical (valga la redundancia), sino que debe tener, en la medida de lo posible, elementos que atrapen y estimulen todos los sentidos. Pues bien, los chicos de Basanta saben cómo crear una atmósfera realmente propia; desde sus estridentes atuendos — formados por túnicas y unas características máscaras que ya forman parte de la imagen de la banda–, hasta la utilización de incienso y velas, anteriormente mencionados, dejan entrever el nivel de detallismo y trabajo que este grupo tiene como estándar.

Obviamente no se puede dejar de lado el ámbito musical. No es secreto que su sonido es muy personal y reconocible, pero a veces traducir el sonido de estudio a un concierto en una sala puede ser complicado. Afortunadamente, en este caso solo podría comentar cosas positivas: un gran trabajo por parte de la banda y su equipo, que hacen que el sonido de estudio se quede casi pequeño en comparación con la contundencia del directo. Además, en su línea habitual, los enmascarados aportan nuevos elementos muy raramente vistos en el círculo de salas local, como un sitar (a manos del gran Paco Serén) que nos transporta a un lugar exótico y hace crecer el nivel de psicodelia exponencialmente.

Después de recitarnos varios pasajes de su propia biblia, y haber tocado varios de su álbum debut Colorama, Sol nos da la despedida presentando el tema Arde (podéis echarle un vistazo vosotros mismos AQUÍ y da por finalizado así el último concierto de la banda en el año 2018.

Como conclusión, queda claro que Basanta es un grupo que tarde o temprano crecerá, y lo hará de una forma espectacular, (por ese work ethic por el que se caracterizan, que les hace seguir adelante), y qué mejor manera de seguir su progreso que no perderles de vista y apoyar su música. Esperemos que este 2019 sea un gran año para la legión, y que los rituales se extiendan hasta los rincones más indómitos de todo el panorama nacional.

Queremos ir al infierno mucho antes de morir, y si puede ser con vosotros, mucho mejor

 

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Fotografías: María Pol

Crónica: Manuel Vazquez 

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Crónicas
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